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sábado, 10 de mayo de 2014

RECOMENDACIÓN: "LA SUERTE DE LAS MARIONETAS", ¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS?

Hola, mistercitos! 
Ya estamos metidos en otro fin de semana. Por fin un poco de tiempo para relajarse, un poco de tiempo para la fiesta. Decía el filósofo Bertrand Russell que el sabio uso del ocio es producto de la civilización y la educación. No es por ponerme crítico ni por quedar como más guay que el resto, aunque lo soy bastante más que muchos y lo sabéis, pero lo cierto es que la forma que tienen algunos de divertirse parece venir a confirmar la idea de que el mundo se va a la mierda. ¿No me creéis? Buscad en Youtube, tenéis la respuesta a un click de distancia. Y es que por mucho que me quieran convencer de que jugarse la vida en la carretera haciendo el gilipollas o saltar desde el balcón de un hotel es divertido, yo sigo sin verlo. ¿Qué hay de inspirador en coser a hostias al pringado de la clase a la entrada del instituto y grabarlo con el móvil? La violencia es divertida, sí, pero sólo en la ficción, que es a lo que nos dedicamos aquí. En fin, mistercitos, que para algunas cosas yo sigo siendo un chico tradicional. ¿O es que salir de noche y bailar hasta las tantas se ha convertido en diversión de segunda? ¿Irse al cine, al teatro o de concierto no es ya lo que más mola? ¿Es que la gente encuentra más satisfacción en hacerse daño a sí misma o los demás que en follar? Vamos, que de leer ya ni hablo, porque a poco más que esto empeore los lectores van a terminar siendo arrojados a los leones. ¡O tal vez no! Porque ahora se puede leer a través de un dispositivo electrónico y eso, mistercitos míos, convierte la actividad en algo mucho más “in”. ¿Quién sabe? Tal vez si un día alguien inventa una aplicación con la que amar al prójimo el mundo se convierta en lo que de verdad debería ser. Y no me malinterpretéis, no estoy en contra del libro electrónico. Gracias a él he descubierto a un montón de autores geniales. Gracias a él yo escribo. Y, como no, mi teléfono me acompaña a todas partes y me paso medio día colgado del ordenador. Vamos, que uno puede ser tan geek como el que más, pero… pero… ¿A qué venía todo esto? Es que me lanzo y se me olvida echar el freno.

Lo que hoy quería hacer era invitaros a introduciros en una aventura arrolladora y que os dejará sin aliento. Os estoy hablando de “La Suerte de las Marionetas” de Lucas Barrera. Los orígenes de este escritor están, como todos aquellos de los que aquí suelo hablar, en el mundo de Amazon, la llamada Generación Kindle, aunque su éxito en dicha plataforma y su buen hacer le han llevado a fichar por una editorial.
¿Y qué es “La Suerte de las Marionetas”?
Pues, como he dicho, es una historia trepidante, muy cercana a la novela negra, aunque bebe de otras fuentes como pueden ser el thriller o el género de aventuras. La acción comienza en Tallin, la preciosa capital de Estonia. Allí, un mimo, en plena actuación, se inmola haciendo estallar un explosivo y llevándose consigo a una joven. Dean Rives será el encargado de investigar el atentado, pero pronto es retirado del caso y enviado a Brasil para hacerse cargo de otro suceso tanto o más increíble, una serie de asesinatos de tipo ritual que se vienen dando en un pequeño pueblo desde la muerte de un viejo cura, el padre Dragaza, cuyo cuerpo, milagrosamente incorrupto, permanece oculto en una iglesia y custodiado por toda una legión de esperpénticos fieles.
Así pues, ahí tenemos a Rives, pasando del hemisferio norte al hemisferio sur, y cuanto más al sur más se hunde en el convencimiento de que tanto cambio de destino responde a algún tipo de interés oculto por parte de alguien que, por decirlo de alguna manera, le profesa poco cariño. A medida que su investigación avanza, más seguro está de que ambos casos están relacionados entre sí y descubrir ese punto de conexión puede marcar su destino para mal.
Con cada página que pasamos vamos asistiendo al derrumbamiento personal de Rives, hundido en la derrota y la soledad desde la muerte, años atrás, de su esposa en unas circunstancias un tanto oscuras. Será esa crisis emocional la que le impida en muchas de las ocasiones ser consciente de la realidad que le rodea. 
Pero Rives también tiene compañeros de viaje en esta aventura. Un sacerdote enviado por el Vaticano y un ex-agente de la KGB, a los que no conoce de nada, que parecen venir impuestos por los de arriba y que, sobre todo el segundo, irán adueñándose de la trama. Al grupo se une también una joven agente brasileña que, desde un principio, parece ocultar más de lo que muestra.
La historia atrapa desde la página 1 y, desde ese momento, todo va in crescendo, con un ritmo rápido y un estilo directo,
unos diálogos muy bien trabajados y un toque cinematográfico que constantemente tiene al lector visualizando las imágenes que Lucas Barrera ha transcrito al papel (o a la pantalla). Lo mejor de todo es que cuando la historia parece llegar a su punto culminante, un giro inesperado nos lleva de nuevo al caso de Tallin y, a partir de ahí, la novela se convierte en un coche sin frenos que arrasa con todo lo que se encuentra a su paso. Baste decir que la segunda mitad de la novela me la leí en una tarde.
Lucas Barrera
Y es que en “La Suerte de las Marionetas” nada es lo que parece, ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, algo que la hace, a mi parecer, mucho más real que otros títulos de este género. 
Y así llegamos al final de la novela, un final que a priori puede resultar desconcertante. ¿El motivo? No toda la trama termina por quedar aclarada, manteniendo algunos puntos en la oscuridad. Tal vez en otra historia este tipo de final jugase en su contra, pero no es este el caso. La inconclusa conclusión del libro me ha parecido la mejor forma de plasmar la crueldad y bajeza de la condición humana, muchas veces inexplicable. Y es que esta es la historia de un tipo que, sin pretenderlo, se ve contra las cuerdas por decisión de aquellos que ostentan el poder, aquellos que mueven los hilos y es ahí donde el maravilloso título de esta obra cobra todo el sentido.
Así pues, y para ir terminando, sólo me queda decir que “La Suerte de las Marionetas” de Lucas Barrera es un libro del todo recomendable, fresco, directo y trepidante que podéis conseguir en el enlace que os dejo o que podéis buscar ya en vuestra librería más cercana. A mí me ha ganado y de largo.
Y ahora os dejo, tengo que prepararme, que este va a ser un sábado noche de los mejores de mi vida. ¡Tengo una cita con ella y con sus tatuajes! Y estoy quedándome sin aire de tanto suspirar...

TÍTULO: La Suerte de las Marionetas
AUTOR: Lucas Barrera
PÁGINAS: 379
FORMATO: Ebook/Papel
PRECIO: 2.68€/13.78€




Book Trailer:

         


Presentación de "La Suerte de las Marionetas":

       






lunes, 28 de abril de 2014

RECOMENDACIÓN: "MUERTE SIN RESURRECCIÓN", UNA SEMANA SANTA BAÑADA EN SANGRE

Antes de nada, desearos un buen comienzo de semana, la última de este mes de abril. Atrás dejamos días de sol y lluvia, días de mucho trabajo en lo personal, el día de mi cumpleaños y la Semana Santa, esa fecha tan especial en la que Jesús murió por nosotros en la cruz, pagando por nuestros pecados y tratando de convertir el estercolero que era el mundo en algo mejor. Vistos los resultados, bien se podría haber ahorrado tal padecimiento y haberse consagrado a la noche loca, las drogas, el sexo y el rock ‘n roll. El mundo seguiría siendo la misma ponzoña y él habría disfrutado un poco más de la vida. No obstante, sigue siendo uno de mis ídolos.
Pero centrémonos en la Semana Santa, aunque desde otro punto de vista, el de una asesina implacable que, a diferencia de la mayoría de los mortales, no aprovechará una fecha tan especial para irse de procesión o hacer una escapadita a la playa. Ella no, ella tiene un implacable plan fatal a desarrollar en los días santos.
Esta es la base sobre la que se asienta la historia que hoy os traigo, “Muerte sin Resurrección” de Roberto Martínez Guzmán.
Todo comienza un domingo de Ramos, con una mujer que, amparándose en el secreto de confesión, hace partícipe a un sacerdote de sus intenciones más inmediatas, un plan que lleva tejiendo durante años y que llevará a la práctica durante la próxima Semana Santa. Siete días y siete víctimas, una por jornada.
Y así lo hace, dejando como única pista una pelota de golf junto a cada uno de los cadáveres. Esto es, en principio, lo poco con lo que la policía cuenta para investigar los asesinatos y será Eva Santiago, la inspectora encargada del caso, quien tenga que echar mano de todos
sus recursos para llegar al fondo del enigma y detener a la asesina de la pelota de golf antes de que llegue a consumar sus planes en su totalidad.
El arranque de la novela es, como poco, absorbente y con unas pocas páginas leídas, uno ya no puede soltarlo. Y es que Roberto Martínez Guzmán ha conseguido una novela vibrante, vertiginosa y violenta a partes iguales, sin que en ningún momento la acción decaiga. Todo ello lo logra con una narración dinámica y muy eficaz, con unos personajes que, presentados de forma magistral, nos introducen en su vida cotidiana hasta llegar a su trágico final y con una dosificación del misterio y la tensión que siempre nos hace leer un capítulo más cuando llevamos rato pensando que sería buena hora para ponerse a dormir. Y cuando por fin decides cerrar los ojos hasta el día siguiente, sucede que no puedes sacarte ciertas escenas de la cabeza. Valga como ejemplo el atroz asesinato de un pobre incauto en su propia empresa o la tensa situación con un niño de por medio.
Cabe destacar la sencillez del lenguaje, sacrificados aquí los adornos lingüísticos en pos de una historia narrada centrándose en la acción y los diálogos, una buena forma de saltar a la yugular del lector.
Como he dicho, los personajes son una parte esencial de “Muerte sin Resurrección”. Empezamos por Emma. Desde el principio sabemos que ella es la asesina, pero no por ello la historia se resiente. Al contrario, lo único que uno hace es devorar páginas y más páginas tratando de averiguar cuáles son los motivos que la empujan a actuar del modo en que lo hace. Tal vez sea este el único punto negativo que le he encontrado a la novela y es que el personaje de Emma es tan sumamente enigmático y sublime que, por lo menos a mí, me hubiese gustado profundizar un poco más en sus sentimientos y en los recovecos de su mente. También hay que destacar a la otra protagonista de la historia, Eva Santiago, la inspectora que trata de poner fin al reguero de sangre que la asesina
de la pelota de golf va dejando a su paso. Y  lo cierto es que Eva Santiago está muy bien. Es mujer, no está traumada, no tiene problemas con el alcohol ni las drogas y está felizmente casada. Nada que ver con la imagen estereotipada de lo que vienen siendo los detectives en este tipo de novelas. El resto de personajes, víctimas mayormente, están muy bien conseguidos en unos retratos del todo realistas que nos acercan a algunos de los pájaros más chungos y cutres de nuestra sociedad. Solamente por dos de ellos llegué a sentir cierta lástima, pero durante la mayor parte de la novela mis simpatías han estado de parte de Emma.
Otro punto que me ha gustado mucho ha sido la decisión del autor de situar la historia en Galicia, que no todo va a ser Nueva York, Londres, Suecia, Barcelona o Madrid (y digo esto siendo consciente de que Madrid es el escenario de mi última novela). Y es que Galicia, como tantas otras regiones de España, no tiene porque limitarse a ser el entorno de historias costumbristas al uso, también puede ser el emplazamiento ideal para narraciones molonas como ésta.

En definitiva, “Muerte sin Resurrección” es una muy buena novela cargada de intriga y algo de mala leche que hará que nos olvidemos de cenar y Roberto Martínez Guzmán un estupendo autor al que habrá que seguirle la pista porque, si esto es lo que ha hecho en su debut, no quiero imaginar hasta dónde puede llegar con futuras publicaciones. 

TÍTULO: Muerte sin Resurrección
AUTOR: Roberto Martínez Guzmán
PÁGINAS: 260
FORMATO: Ebook/Papel
PRECIO: 3.79 €/12.90 €






viernes, 11 de abril de 2014

RECOMENDACIÓN: "LAS HOJAS DE JULIA", EL AMOR MARCADO POR UNA PROFECÍA

Hola! ¿Me echabais de menos? Causas ajenas a mi voluntad o, lo que es lo mismo, el puñetero trabajo, me han tenido apartado del blog más de lo que yo hubiese querido, justo en una semana en la que había mucho que celebrar. Una de esas celebraciones era la correspondiente a mi cumpleaños y desde aquí quiero agradecer a los que os habéis tomado un momentito para escribir unas líneas felicitándome. Gracias a todos! Decir que os llevo en el corazón sería algo rimbombante, pero que os estoy cogiendo una especie de extraño afecto en la distancia es un hecho. Pero mi cumpleaños fue el lunes y hoy es viernes, así que vayamos ya a lo que corresponde.

No sé hasta qué punto sois supersticiosos o creéis en las ciencias esotéricas. En cualquiera de los casos, puede que esta novela os interese, pues os hará reflexionar sea cual sea vuestro punto de vista. El título que hoy os presento es “Las Hojas de Julia” de la autora María Jeunet.
Se trata de una novela que podríamos incluir en el género romántico, pero tengo que decir que no es la típica historia de amor. Hay varios elementos que la diferencian, tales como la futurología, la brujería y el poder de las supersticiones.
Y es tras esta cortina de magia donde se esconden las auténticas reflexiones de la novela. ¿Son realmente libres nuestras decisiones? ¿Qué las condiciona? ¿Puede manejarse el amor con la frialdad de la cabeza o es el corazón el que finalmente consigue que nos dejemos llevar? ¿Está decidido de antemano nuestro futuro o podemos moldearlo a nuestro gusto?
Julia Olsen es una joven a la que las cosas le van bien. Está a punto de cumplir treinta años y todo a su alrededor, familia, trabajo, amistades, parece funcionar del mejor modo posible. Pero algo se esconde tras esta imagen de aparente éxito y es que la vida de Julia está dominada por las dudas, por el temor y por la fantasía que alguien introdujo en su cabeza cuando todavía era una niña. Por mucho que los años pasen, Julia tiene siempre presente las palabras que una pitonisa le dijo en una feria cuando tenía trece años, una profecía sobre el hombre de su vida. En cuanto le vea sabrá que tiene que estar con él y podrá reconocerle por la marca que presenta en su rostro, algo que le hace único.
Con una premisa como esta Julia pasa por la vida manteniendo relaciones sentimentales condenadas al fracaso incluso antes de comenzar. No importa lo mucho que pueda gustarle un chico, ninguno tiene marca alguna en el rostro.
Y entonces aparece Will, su nuevo compañero en la oficina. Desde ese momento la vida de Julia será un torbellino de dudas y temores. Will la hace sentir como nunca nadie lo había hecho antes, es encantador, detallista y un maromo de los que hacen que todas las féminas acaben teniendo dolor de cuello de tanto girarlo para observarle. Will es perfecto excepto por un pequeño detalle. En su cara no hay rastro de marca alguna.
Para terminar de empeorarlo todo, entra en escena James. Algo surge entre ellos, aunque en absoluto tan fuerte como lo que sucede con Will. La decisión parece clara pero, ¿obviará Julia la señal en el rostro de James tras tantos años de búsqueda?
Como he dicho antes, no estamos ante la típica historia de amor. Por lo pronto, no se da aquí el acostumbrado hecho de chica conoce chico, se enamoran y luchan contra las adversidades hasta acabar juntos. Aquí es la propia Julia la adversidad, es ella la que, cada vez que siente algo por un chicho lo aleja de su vida esperando que aparezca el supuesto hombre de su vida con la marca en el rostro. Esto hace que, en ciertos momentos, el lector quiero atravesar las páginas del libro para llegar hasta Julia y estrangularla por necia. Al menos, así me ha pasado a mí. En absoluto esto es nada malo, es la prueba más fehaciente de lo mucho que uno llega a introducirse en la historia.
El estilo de María Jeunet es sencillo, claro y directo con diálogos frescos que consiguen mantenerte pegado a las páginas del libro o a la pantalla del lector, según el caso, algo a lo que también ayudan los personajes.
Julia, ya lo he comentado, está un tanto descentrada, pero terminas cogiéndole cariño. En cuanto a Will, ¿qué decir de él? Tiene una forma de actuar que para mi quisiera yo. Vamos, que siendo como es él está claro que uno jamás envejecerá solo. Cindy, la mejor amiga de Julia o Nora, su hermana, también ponen su punto de sal y pimienta a la historia. En concreto, Nora tiene sus propios asuntos que atender, asuntos que al final de la novela quedan sin resolver, pero que se adivinan como la trama central de la siguiente novela de la autora, una historia que, a juzgar por lo que se puede leer en “Las Hojas de Julia” está plagada de misterios.

En definitiva, “Las Hojas de Julia” es una historia llena de imprevistos, coincidencias, amor, superstición, contradicciones sentimentales y con un tramo final que me ha parecido maravilloso. Si alguien hace algo así por mí, juro que me derrito en el sitio. 

TÍTULO: Las Hojas de Julia
AUTOR: María Jeunet
PÁGINAS: 270
FORMATO: Ebook/Papel
PRECIO: 1.00€/7.59€


Enlaces para hacerse con la novela:


viernes, 4 de abril de 2014

RECOMENDACIÓN: THE JUANITO'S BLOG


¡Todos en pie para recibir al viernes! Rendidle culto y pleitesía pues es el día que ha de conduciros a ese ansiado descanso y a esos momentos de placer que tan bien sabéis aprovechar. Por supuesto, todos aquellos que trabajen en fin de semana que me perdonen por haberles hecho sentir unos desgraciados con mi comentario. De todos modos, no os amarguéis demasiado y pensad que el viernes, el sábado o el domingo son en realidad estados mentales, no días de la semana. Son ese tipo de actitud que nos lleva a buscar el lado bueno de la vida, independientemente de los problemas que nos asaltan cada poco. ¡Vivid cada día como si fuese sábado! Dejad los lunes para cuando estéis muertos.

Después del consejo gratuito, vamos a entrar en materia. Hace unos días recibí un mensaje por Facebook de esos que atragantan tu página de inicio, haciendo parecer filósofos a todos tus amigos.
La luz viaja más rápido que el sonido. Por eso hay gente que parece brillante, hasta que les oímos hablar
Bien, esta era la frase. ¿Por qué la menciono aquí? Porque hoy quiero presentaros a alguien que no pertenece a ese grupo de gente. Parece brillante y es brillante. Él es Juan Esteban Bassagaisteguy y quiero invitaros a que paséis por su casa, un vieja construcción tétrica y misteriosa, el castillo de Egaña (Rauch, Argentina) que encabeza su sitio web, The Juanitos Blog”. ¿Y qué es lo que podemos encontrar en el blog de Juanito? Pues básicamente relatos, que es lo que nos interesa a los que por aquí nos movemos. Sus historias se pasean por distintos caminos, agarrando de aquí y de allá, y así, se nos presentan enmarcadas en géneros tan dispares como el histórico, el romántico, el policíaco, el dramático, la comedia e incluso el deportivo. Pero por encima de todos ellos destacan, sin lugar a dudas, el suspense y el terror. Y es que Juanito, a pesar de ese aspecto de persona afable, oculta en su cabeza una mente retorcida como pocas, capaz de idear situaciones en las que un servidor nunca querría verse implicado. Pero si algo me gusta especialmente de sus cuentos es que, por oscuros y horripilantes que puedan ser, todos ellos ocultan en su fondo un toque de humanidad que consigue hacer reflexionar al lector sobre la condición humana. Sus personajes son, por norma general, gente corriente a la que le suceden cosas extraordinarias.
Son personas normales, no superhéroes, ni ricachones, ni grandes empresarios. Son el vecino de al lado, el niño de la calle de atrás o el taxista que ayer te llevó de vuelta a casa. Otra de las cosas que siempre me ha gustado de la prosa de Juan Esteban son los escenarios, muchos de ellos cotidianos, pero casi todos con el aroma de la tierra argentina.
Este es, pues, Juan Esteban Bassagaisteguy, un tipo movido por el afán de contar historias y asustarnos con su lado oscuro, ese que sólo debe plasmarse sobre el papel y que se ve influenciado por maestros como Stephen King, Poe, Lovecraf u Horacio Quiroga. Todo este bagaje le ha llevado a ganar diversos premios en distintos certámenes literarios.
Por si esto fuese poco, Juan Esteban es uno de los responsables de blog y la página de Facebook El Edén de los Novelistas Brutos, proyecto encaminado a la difusión de relatos de escritores noveles. Y aún hay más, también administra junto a otros autores Historias en la Azotea, página de Facebook y blog en donde se desarrollan juegos literarios que tienen como resultado la creación de cuentos de lo más diversos. De aquí surge el e-book del mismo nombre, en el que Juanito hace una excelente recopilación de los relatos de su autoría creados para dicha página.
Como veis, estamos ante un todoterreno de las letras que, a buen seguro, terminará deleitándonos algún día con una primera novela larga. Yo, desde luego, espero ansioso el momento.

No hay que afligirse de las cosas que tienen revancha (Primer relato de Juanito que leí y que me cautivó)

Juan, el de la tez morena (Uno de mis relatos favoritos)

Mate frío (Relato genuinamente argentino)

Si preferís visitar el castillo de Juanito a vuestro aire, aquí es donde tenéis que pinchar para poder hacer un tour libre por cada una de sus estancias.

Blog El Edén de los Novelistas Brutos

Blog Historias en la Azotea

Y nada más por hoy. Disfrutad del fin de semana y nos vemos aquí a partir del lunes. No faltéis porque tengo muchas cosas que contar sobre "Sábado Noche en la Galaxia" y empezaré a soltarlas ya.

Nos vemos!


lunes, 24 de marzo de 2014

RECOMENDACIÓN: "EL HOMBRE DIVERGENTE", UNA VIDA QUE DA PARA MUCHO Y QUE ASUSTA

Hola, mistercitos.
Comenzamos una nueva semana y es que el tiempo sigue su curso imparable, escribiendo cada día nuevos renglones en ese libro interminable llamado “Historia”. Así ha sido este fin de semana, un par de jornadas para recordar por varios hechos cargados de tristeza. El primero de ellos fue lo sucedido el sábado, la Marcha por la Dignidad, una multitudinaria (y enfrentada) manifestación en protesta por los recortes sufridos, por los desahucios, por la corrupción, por leyes como la del aborto y tantos otros asuntos que están convirtiendo la democracia de este país en un guiñapo, en un trapo viejo arrastrado y pisoteado por unos y por otros. Ayer domingo, para confirmar esto último de una forma tristemente simbólica, falleció Adolfo Suárez, el hombre que forjó dicha democracia y el primer presidente de la misma, un hombre con una talla política que para sí quisiera toda la bazofia que nos gobierna ahora. Sin embargo, y tal vez lo más penoso de todo, era echar anoche un vistazo a Twitter y comprobar que sólo el fallecimiento del expresidente era uno de los asuntos de interés para los españoles, por debajo de otros temas de carácter futbolístico. De la mencionada manifestación ni rastro.
Antes dije que ese libro llamado “Historia” era interminable, pero no es cierto. Es cíclico, se repite y se repite hasta las náuseas. Ya el Imperio Romano embotaba las cabezas de sus ciudadanos con circos y juegos y, siglos después, las cosas parecen haber cambiado poco. Poco más que añadir, la verdad.

En realidad, el post de hoy debería haber empezado aquí, pero tenía que soltar lo que llevaba dentro y, ya que este es mi blog, ¿qué mejor sitio para vomitarlo todo? Sigamos ahora el camino previsto desde un principio.
¿Alguna vez os ha sucedido despertaros de un sueño en el que erais otra persona, viviendo otra vida, moviéndoos por otro lugar distinto a vuestro entorno habitual? Supongo que sí, pero ahora viene lo chungo. ¿Os ha sucedido eso mismo estando despiertos? Imaginaos lo que tiene que ser algo así. O mejor aún, no os lo imaginéis. Haceos ahora mismo con este título, “El Hombre Divergente” de Marc R. Soto.
Lo que hoy os estoy presentando es una recopilación de relatos de terror cosidos entre sí por un hilo argumental que hace del conjunto un todo que consigue atrapar cada vez más con cada página que se deja atrás. Así, vamos pasando por diferentes historias, las distintas vidas del protagonista, a cada cual más dispar. “Gatomaquia”, en la que el hombre nos narra la forma en que un gato destrozó su plácida vida, “37 Arañas”, uno de los partos más desagradables de los que tengo noticia, “Mosquitos”, genialidad que podría considerarse una novela corta con un final de un mal gusto que resulta encantador o “Sushi”, el relato en el que más me he visto reflejado (cuando lo leáis diréis que estoy enfermo).
Son éstas, y muchas otras, historias que cumplen con creces las expectativas de cualquier aficionado al género del horror, como muchos de los que por aquí pasáis, y que destacan por ser situaciones implantadas con absoluto realismo en un entorno del todo español.
Marc R. Soto hace alarde de un estilo potente, de esos que te abofetean al leer, utilizando un lenguaje natural y, lo más importante, adaptado a cada uno de los distintos personajes que pueblan esta antología de relatos. Mención especial se merece el niño protagonista de “Mosquitos”; a medida que leía más me convencía de que Soto o bien se toma la molestia de escuchar y entender a los peques que pueda tener a su alrededor o bien no se ha olvidado del niño que una vez fue. En cualquiera de los casos tiene mi felicitación.

En definitiva, “El Hombre Divergente” es una cuidada selección de relatos que enganchará y acojonará tanto a los que ya conocían a Marc R. Soto como a los que no. Historias de terror enterradas en la cotidianidad más próxima a nosotros, con protagonistas que perfectamente podrían vivir en el piso de arriba o en la habitación de al lado. 

TÍTULO: El Hombre Divergente
AUTOR: Marc R. Soto
PÁGINAS: 192
FORMATO: Ebook
PRECIO: 2.99 €





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viernes, 14 de marzo de 2014

RECOMENDACIÓN: "LA SAGA DE LOS LONGEVOS", ENAMORARTE DE TU JEFE PARA ENTERARTE DE QUE TIENE 10.300 AÑOS

¡Por fin es viernes! Algo que agradezco pues, en mi caso, ha sido una semana bastante intensa. Tanto ha sido así que creo que durante estos siete días he envejecido catorce. He estado mirándome en el espejo y, aunque a simple vista, no se percibe ningún nuevo desperfecto sigo teniendo mis dudas. Yo creo que mis telómeros se han acortado más de lo recomendable durante esta semana. ¿No sabéis lo que son los telómeros? Hasta hace poco tiempo yo tampoco lo sabía, pero he aprendido unas cuantas cosas sobre ellos. Enseguida os cuento cómo, pero antes quiero haceros una pregunta. ¿Alguna vez os habéis quedado mirando fijamente vuestro reflejo o una foto con vuestra mejor cara y habéis deseado quedaros así para siempre? Yo sí, narcisista y superficial que es uno.
El caso es que hace tres semanas me sumergí en la lectura de un nuevo libro, movido por la curiosidad que un tema como la longevidad me provoca, y lo que me he encontrado es una más que estupenda novela, sumamente entretenida, renovadora, con una narración muy ágil, unos personajes que se salen de las páginas y un trabajado esmero por transportarnos a los lugares, presentes y pasados, que aparecen en la historia. De hecho, no es difícil adivinar un gran trabajo de documentación previo a la escritura de la novela.
“La Saga de los Longevos (La Vieja Familia)” de Eva García Saénz fue uno de los “hits” literarios de Amazon, ocupando los más altos puestos en su edición digital durante mucho tiempo, poniéndose a la altura de autores ya consagrados. Pero la cosa no se quedó ahí. Tal fue el éxito que el salto al mundo editorial (ese que increíblemente ¡desconoce mi existencia!) terminó siendo el siguiente paso lógico. Así es cómo La Esfera de los Libros terminó publicando el título en papel. Podría decirse que semejante camino hacia el éxito para una autora novel era más que suficiente, pero nada más lejos de la realidad. El interés por “La Saga de los Longevos” ha llegado incluso a traspasar las fronteras de nuestro país. Ahí es nada.
¿Y qué es “La Saga de los Longevos”? Seguro que os lo estáis preguntando, os conozco ya como si os hubiese parido… si tuviese capacidad para ello, claro está. Pues “La Saga de los Longevos” es una novela de suspense científico aunque también podría decirse que tiene algo del género histórico; claro que tiene muchos ingredientes que podrían emparentarla con el mundo de la novela romántica al tiempo que, en ciertos momentos, tiene ciertos toques fantásticos. ¿En qué quedamos entonces? Pues es todo eso y mucho más.
La narración nos lleva al Santander actual, ciudad a la que Adriana llega desde el Museo Nacional de Arqueología de Madrid, después de quince años yendo y viniendo de excavación en excavación, forjándose una férrea carrera profesional que nada tiene que ver con los socavados cimientos de su vida personal, marcada por el enigmático suicidio de su madre años atrás y cuyos motivos continúan siendo un misterio hasta la fecha.
En Santander no tardará en ser contratada en el Museo de Arqueología de Cantabria, en parte gracias a su envidiable trayectoria y en parte gracias a la recomendación de su amiga Elisa, integrante también de la plantilla del museo. Adriana hallará en su nuevo trabajo renovados retos y oportunidades, pero nada comparable al encuentro con el que será uno de sus jefes, Iago del Castillo, responsable de la sección de Prehistoria del museo.
Lo que Adriana no sabe es que el carismático personaje no tiene los treinta y pocos años que representa. La realidad de este hombre es que se trata de un longevo de 10.300 años, algo que ni con el mejor de los bisturís se consigue, que también lucha contra sus propios fantasmas al verse arrastrado, en contra de su voluntad, a llevar a cabo una investigación genética. Su hermano Jairo, conflictivo escita de casi 3.000 años, y su hermana Lyra, escurridiza celta de 2.500 años, cansados de enterrar a sus familias efímeras a lo largo del tiempo, están obsesionados con identificar la mutación que detiene su envejecimiento en torno a los treinta años para poder, así, tener hijos también longevos. El rechazo de Iago hacia estas intenciones tiene el único apoyo de su padre Héctor, posiblemente el hombre más antiguo del mundo.
Entre Adriana y Iago surge una intensa atracción que, cada uno por sus motivos, intenta ignorar. Pero cabeza y corazón casi  nunca van de la mano, a Dios gracias, y terminarán por dar rienda suelta a sus impulsos más primarios. Lo que no imagina ninguno de los dos es que sus respectivos pasados marcarán para siempre su destino. Cuando por fin descubran la cruel realidad, cuando por fin consigan reaccionar, las consecuencias de sus actos no se harán esperar.
Como veis, la trama llama a profundizar en ella. Personalmente la he disfrutado muchísimo. Antes lo he dicho y lo repito ahora. Se adivina un gran trabajo de documentación, tanto a nivel histórico, algo visible en los pasajes pertenecientes a la vida pasada de los personajes longevos, como a nivel científico, con detalles acerca de las investigaciones, que me han llevado a conocimientos de los que yo carecía. Por ejemplo, los mencionados telómeros, que son los extremos de los cromosomas y que tienen mucho que ver en el proceso de envejecimiento. Por supuesto, estas nociones científicas son muy básicas, pues para quien quiera profundizar en el tema existen numerosas publicaciones especializadas en el tema y esto es, sobre todo, una novela.
La trama es totalmente adictiva y la escritora consigue algo que siempre valoro en las novelas que leo, y que yo mismo intento poner en práctica en las mías propias, y esto es que en las partes en las que la acción es más comedida o más baja consigue mantener
el interés a base de desarrollar diálogos entretenidos y de introducir detalles llamativos. Como ejemplo destacaré una sesión de grafología protagonizada por Adriana que me ha arrancado alguna que otra sonrisilla o una comparación entre el juego del ajedrez y el juego de la seducción que me ha parecido genial. Detalles como esos siempre me han encantado y aquí hay unos cuantos.
En definitiva, puede decirse que Eva García Saénz apunta alto con esta su primera novela, una obra sumamente entretenida que nada entre las aguas de la historia, la ciencia y el romance. Hay por ahí quien dice que no es ninguna obra maestra. La verdad, ni falta que le hace.

TÍTULO: La Saga de los Longevos (La Vieja Familia)
AUTOR: Eva García Saénz
PÁGINAS: 592
FORMATO: Ebook/Papel
PRECIO: 2.99 €/18.90€


Enlaces para hacerse con la novela:



viernes, 28 de febrero de 2014

RECOMENDACIÓN: "JENTE AKÍ", CUANDO LOS ZOMBIES SON ESPAÑOLES

Y ya es viernes, un día maravilloso, porque es la antesala del sábado, el mejor día de la semana. Veinticuatro horas para ser libres, para olvidarnos de los sinsabores de la semana y para volvernos un poco locos, pero locos en el buen sentido; hablo de ese tipo de locura que se disfruta, esa que nos acerca un  poquito más a quien de verdad queremos ser.
Después vendrá el domingo y la cosa ya será distinta, afectados como estaremos por los excesos recién realizados. Seremos como zombies arrastrándonos como almas en pena hacia el fatídico lunes.
Y hablando de zombies, ¿por qué no nos tomamos un rato para hablar de esos simpáticos amiguitos que bien podrían formar parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte? Esto lo digo a tenor del sumo interés que ponen en destrozar nuestros cerebros y convertirnos en seres sin voluntad, incapaces de pensar y con el único objetivo de consumir. Vamos a empezar pues.

Mi interés personal por los zombies viene de lejos. Era yo un tierno infante cuando un día me topé en la pantalla del televisor con un divertido video clip de un cantante visionario en su época. Todo iba bien hasta que aquellos seres que caminaban con dificultad y que parecían caerse a trozos hicieron su aparición. Los ojos y el culete se me cerraron de inmediato. En mi vida había visto gente tan fea, no sólo fea, es que aquellos individuos parecían haber dejado atrás desde hacía tiempo las normas más básicas de higiene personal. Me pasé el resto de la pieza sin poder mirar, pero mis oídos ya se dejaban embrujar por los sonidos de “Thriller”. Eso, unido a mi condición innata de sentir una especie de atracción fatal por todo aquello que me asusta hizo que durante meses, cada vez que ponían el vídeo en televisión, yo hiciese esfuerzos sobrehumanos por verlo completo. Y finalmente, tras muchas cagaleras, lo logré. Ese fue el principio de mi pasión por Michael Jackson por un lado y por los muertos vivientes por el otro.
Desde entonces, y a medida que he ido haciéndome mayor, he ido perdiéndoles el miedo y llegado incluso a cogerles cariño. Y es que en el fondo son unos desgraciaditos merecedores de la mayor de las lástimas. Son algo así como peces en una pecera, dando vueltas sin destino alguno con la única idea de existir para comer. También, en un sentido más metafísico, son algo así como una metáfora de una sociedad aletargada, ajena a la realidad del entorno y con la mente corrompida por la única idea de saciar sus apetitos más primarios. Resumiendo, a lo largo de los años he ido pervirtiendo mis ojos con multitud de obras, filmadas o escritas, del género Z.
Por eso son muchos los títulos que podría recomendar, desde “El caso de Charles Dexter Ward” o “Guerra Mundia Z” en literatura, pasando por “La Noche de los Muertos Vivientes”, “Braindead” o “28 Días Después” en el cine, hasta llegar a “The Walking Dead” en televisión. Pero todos estos casos son, en su mayoría, anglosajones y hoy prefiero centrarme en el producto patrio, que nosotros también tenemos nuestros zombies dispuestos a pringar de sangre la ya de por si vilipendiada Marca España.
















Sin embargo, la novela que quiero presentaros, si bien gira en torno al mundo zombie, no es el típico relato de miedo. Y es que temblaréis al leerlo, pero temblaréis de risa. Se trata de “Jente Akí”, del escritor Antonio Municio, una comedia que da una vuelta de tuerca a lo que hasta ahora conocíamos como género zombie.
Susi lleva varios meses de capa caída. La relación con sus padres no pasa por su mejor momento, se ha mudado a una zona marcada por la droga y, para colmo de males, le han escayolado una pierna tras el desafortunado accidente sufrido por culpa del hueso de una aceituna. La joven protagonista, de diecisiete años, ni trabaja ni estudia y tampoco parece que esto le preocupe. Para ella, la vida se reduce a pasarse el día conectada a Internet y encadenar una siesta con otra. Comparte piso con otros dos jóvenes, situados cada uno de ellos en extremos completamente opuestos para ella. Mientras “el Zurbe”, chico de pueblo, inmaduro, consentido, cobarde y falto de educación, lleva a Susi por la calle de la amargura con su sola presencia, Antu es el ecologista con recursos para todo, la férrea base sobre la que se asientan los cimientos de la convivencia de los tres compañeros de piso.
Un día, la rutina de Susi sufre un cambio inesperado al despertarse de una de sus habituales siestas. ¡La conexión a internet se ha esfumado! También lo ha hecho su adorado Antu, que salió de casa para hacer la compra y nada más se ha vuelto a saber de él. Condenada a vivir con la única compañía de “el Zurbe”, Susi irá comprobando como aquello que va mal todavía puede ir peor. No pasa mucho tiempo hasta que se quedan sin agua ni electricidad.
Tanto Susi como “el Zurbe”, acostumbrados a vivir en la inopia, tardarán todavía unos días en darse cuenta de que algo pasa en el exterior, que lo que se pasea por la calle de abajo no son yonkis con síndrome de abstinencia, sino muertos andantes hambrientos de carne.  Los dos protagonistas tendrán, desde entonces, que aprender a convivir para sobrevivir en medio de semejante apocalipsis zombie.
Es a partir de aquí cuando se desarrolla una historia de lo más original, con las típicas situaciones de una película de muertos vivientes resueltas de un modo no tan convencional. Si bien hay ciertos momentos de tensión, lo que aquí realmente abunda es el humor, pues “Jente Akí” es una novela de lo más cachonda en la que un par de ninis se ven obligados a mover el culo de una vez y a hacer algo por sí mismos. Tanto Susi como “el Zurbe” son dos personajes magníficos, en ciertos momentos parecen haber sido sacados de una película de Almodóvar, y aunque en un principio resultan un tanto patéticos, es inevitable que el lector termine encariñándose con ellos.
Tal vez la principal virtud de la novela sea también su mayor problema. Es corta y se hace corta. Es tanto lo que se disfruta que uno no puede por menos que lamentarse al darse cuenta de que se está acercando sin remedio al final de la misma. Lo positivo es que de tan amena que resulta, puede volver a leerse, regocijándose en los ingeniosos y fluidos diálogos de los protagonistas, así como en las reflexiones de Susi.
En definitiva, “Jente Akí” es una obra breve pero intensa, que se disfruta de principio a fin sin que en ningún momento decaiga el interés, que se lee en un abrir y cerrar de ojos y que, sin lugar a dudas, arranca más de dos y de tres carcajadas. Si encima, a todo eso le añadimos su reducido precio, ¿se puede pedir algo más? Yo creo que no.

TÍTULO: Jente Akí
AUTOR: Antonio Municio
PÁGINAS. 150
FORMATO: Ebook
PRECIO: 0.99 €

Enlaces para hacerse con la novela: