miércoles 16 de diciembre de 2009

MR. M ANTE EL BERLUSCONI DESTARTALADO


¿Qué pasa, mistercitos?
Soy un cabrón, un psicópata frío, un bastardo y un pro-terrorista. ¿Que por qué digo todo esto? Pues porque me ha dado por reírme a carcajadas al contemplar el rostro desdentado y chorreando sangre de Silvio Berlusconi. Ya veis, a unos les da por peinar bombillas y a mi por partirme el culo de la risa ante el careto hecho unos zorros del primer ministro de Italia. Y todo esto cuando, supuestamente, lo que tendría que haber hecho era rechazar y condenar esta agresión como condenaría cualquier otra. Así que ya lo veis, soy un cabrón, ¡pero nunca seré un hipócrita!
Nadie se merece que le golpeen, y tratándose de política, pues ya se sabe, estas cosas no se arreglan a golpes si no en las urnas, la violencia es lo último y hay que rechazarla por principio. Y podría estar soltando toda esa verborrea pacifista de la que todo el mundo hace uso cuando la víctima de la agresión es una personalidad pública y no un obrero o un niño libanés.
De repente, todo el mundo empieza a citar a Mahatma Gandhi y a Luther King y la palabra “tolerancia” se convierte en la puta por todos sobada en debates de opinión y telediarios chorreantes de demagogia. Se habla de solidaridad y de respeto y se tacha de fanático a todo aquel que, de alguna manera, se niega a sentir lástima de este mafioso al que lo único que le ha ocurrido es que ha recibido tan sólo uno de los tantos golpes que él mismo ha estado asestado a su pueblo durante todo este tiempo.
Además, tampoco estamos hablando de un asesinato, ni de un ataque terrorista, esta noticia solamente va de un pobre loco con mucha mala ostia reprimida, una reproducción del Duomo y un par de piños rotos, nada que no pueda suceder un viernes en cualquier bareto con unas cuantas copas de más.
Ahora hay un montón de dedos índices que señalan y de lenguas que acusan tan a la ligera que me da la sensación de que, más que un golpe a la derecha, esta agresión ha sido una más que oportuna ocasión de criminalizar cualquier movimiento contrario al neoliberalismo europeo en general y al régimen totalitario del señor Berlusconi en particular.
Y ya estamos otra vez hablando de terrorismo, o lo que es lo mismo, de violencia. Pues sí, es violencia golpear a un presidente, pero del mismo modo también son violencia los crímenes de la mafia calabresa. Es violencia arremeter contra la policía en una manifestación, y también lo es dejar morir de hambre a medio mundo, pero que quede claro, no es la misma violencia. No pretendo enaltecer con esto al agresor, pero tampoco tengo la más mínima intención de condenar el acto; ni me lo permiten mis ideas ni me lo permito yo mismo, y menos al presenciar el grandioso ejercicio de hipocresía que se está generando con la noticia de que lo que un desequilibrado le hizo a Berlusconi…
Por otro lado, y para quitarle un poco de hierro al asunto, podría decir que el aresor podría esgrimir en su defensa que en realidad no le ha dado a Berlusconi en toda la boca, sino en el culo. Y es que de tanto estirarse los pellejos faciales en diversas operaciones de estética y capilares, finalmente no está muy clara la parte del cuerpo con la que la figurita impactó. Más aún si tenemos en cuenta que cada vez que el primer ministro habla más bien parece que caga. No sé, juzgad vosotros mismos.
En fin, que nada justifica la violencia, ¿verdad? Pues fijaos que esa es la típica frase que nadie formula cuando ve por televisión a las víctimas del despotismo de dirigentes camorristas como Silvio Berlusconi.
¡Hala! Y ahora atacadme, que soy un cabronazo.

2 mistercitos dicen:

Angel dijo...

Sólo hago una reflexión, este acto tiene un claro simbolismo, el hombre intocable "Berlusconi" ha sido tocado y alcanzado de la manera más cruel posible, cuando nadie y digo todavía nadie le había podido poner en su sitio de una manera clara y definitoria. Es decir, ni diplomaticamente, ni los jueces, ni la oposición ni hasta la prensa aún llamandole al orden han podido corregir su egocentrismo. No son sólo sus actitudes y conductas bochornosas a todas luces, sino su prepotencia, su chulería, su falta de respeto hacia las leyes y dignidad humana. Con esto quiero decir que la "figurita" ya ha caído del pedestal. Y la pregunta de por qué le odian le hará reflexionar sobre su conducta o le hará ser más egoncéntrico y déspota.

Acabara Petando dijo...

El tronao éste ha hecho lo que muchos ya quisiéramos haber hecho hace tiempo. No defiendo que le parta la boca, tampoco voy a hacer apología de la violencia, pero hace años que se lo estaba buscando.
Pero la reflexión que deberían hacer los italianos es por qué siempre sale elegido. Acaso quieren parecerse a él?

Saludos, M

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